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Español

La belleza del bestiario

Escrito por Danièle Cybulskie

Traducido por Pilar Espitia

A la gente de la Edad Media le hubiera encantado Internet. Al hacer clic en un ratón, toda la información del mundo es accesible, está organizada de forma prolija, y además con imágenes. Al fallar Internet, a la gente medieval le hubiera encantado la Enciclopedia Británica. Sin la sed por el conocimiento de la gente de la Edad Media, no hubiéramos desarrollado estos estilos de categorizar y guardar el conocimiento. Después de todo, fue en la Edad Media que los libros comenzaron a ser adaptados para la búsqueda del conocimiento, cuando se comenzaron a insertar tablas de contenido, presentar la información en orden alfabético y dejar espacio en las páginas para que los lectores escribieran sus propias notas y referencias en los márgenes.

Muchos de los libros más populares de la Edad Media (sabemos que eran populares dado el número de copias que sobrevivió a lo largo de los años y por las referencias de estos en otros libros) eran las colecciones enciclopédicas de hechos conocidos. Los temas podían ser tan diversos como filosofía o viajes. No obstante, mi ejemplo favorito de libros de no-ficción son los bestiarios.

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Los bestiarios eran enciclopedias de la vida animal, que incluían las descripciones de los animales, sus lugares en el mundo, y a menudo su relación simbólica con el cristianismo. Frecuentemente, estaban también bien ilustrados, por lo que son un placer de leer. Mientras que mucha de la información es ﹣ahora lo sabemos﹣ incorrecta, mucha está basada en la observación y verdaderos comportamientos animales. Por ejemplo, los oseznos son descritos como “deformes” cuando nacen y “la madre les da forma al lamerlos”.

Esto pudo haber salido de alguien que había visto a una osa lamiento a su recién nacido osezno, aunque las conclusiones sacadas no fueran las correctas. La descripción del castor es incluso más descabellada, lo más probable derivada de su nombre (latin castor). Siempre logra hacerme reír, pueril como soy. Aparte de los animales reales y sus comportamientos están los animales míticos, como el grifo o el unicornio con descripciones tan completas como aquellas de los animales reales.

Ya que tenemos Internet disponible, voy a pasarles estos vínculos a una página web que ha recopilado información de varias fuentes medievales en un solo gran y único bestiario en línea: El Bestiario Medieval, cuyo nombre no sorprende. Tómense sus cinco minutos medievales para navegar en el sitio y pregúntense cómo describirían, por ejemplo, una jirafa para una persona que nunca ha visto una, o sorpréndanse con el simbolismo profundo de la figura del unicornio. Espero que se encanten y sorprendan tanto como yo.

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Puedes seguir a Danièle Cybulskie en Twitter: @5MinMedievalist

Artículo publicado originalmente en inglés como The Beauty of the Bestiary

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