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Español

Tempus Fugit: La Edad Media y el tiempo

Escrito por Danièle Cybulskie

Traducido por Pilar Espitia

Como la mayoría de cosas en la Edad Media, la medida del tiempo estaba guiada por la iglesia. El día estaba dividido en varios intervalos para asegurar que los devotos rezaran todo el tiempo. Estos tiempos de oración no eran solo de día, sino también de noche. Ya que es particularmente útil, tomo la siguiente cita directamente del libro de Umberto Eco, El nombre de la rosa, para darles una impresión de cómo el día se dividía (la negrilla es mía, para arreglar ciertos problemas del formato de la cita):

  • Maitines: Entre 2:30 y 3:00 de la mañana.
  • Laudes: Entre 5:00 y 6:00 de la mañana, para así terminar al amanecer.
  • Prima: Alrededor de las 7:30, poco antes de empezar el día.
  • Tercia: Alrededor de las 9:00 de la mañana.
  • Sexta: A mediodía (en un monasterio donde los monjes no trabajaban en el campo, también era la hora de la comida del mediodía en el invierno).
  • Nona: Entre 2:00 a 3:00 en la tarde.
  • Vísperas: Alrededor de las 4:30 de la tarde, con la puesta del sol (La Regla prescribe cenar antes de que se oscurezca).
  • Completas: Alrededor de las 6:00 de la tarde (antes de las 7:00 de la noche, los monjes se acuestan).

Los tiempos que propone Eco reflejan el invierno en el norte de Italia (y siguen La regla benedictina), pero esto les puede dar una idea de cuántas veces los monjes y las monjas eran llamados a rezar, y cuántas veces sus campanas sonaban a lo largo del día y la noche.

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Si necesitaban saber el tiempo que pasaba entre campanazo y campanazo, había varias formas de saberlo.

Relojes de arena

Aunque lo haya puesto de primero porque parece ser el más obvio, de hecho, esta fue una invención posterior frente a otros relojes. Aquí hay una imagen -se dice que la más temprana- del siglo XIV:

Reloj de sol

Otro ejemplo obvio, pero los relojes de sol no eran los objetos inmóviles y de jardín que nos imaginamos ahora. De hecho, los relojes de sol fueron los primeros cronómetros o relojes portables, o algo así. Aquí, una imagen de un reloj de sol de bolsillo.

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He aquí algunos otros diseños (al parecer se pueden comprar en línea, si son de su gusto).

Velas

Ya que una vela que se consume es algo bastante predecible, la gente podía medir el tiempo al marcar las velas de acuerdo a la hora. Cuando una vela se había derretido hasta cierto punto, ese número de horas había pasado. Aquí hay una foto de una vela para llevar la cuenta del tiempo:

Relojes de agua

Los relojes de agua funcionaban con un flujo de agua que pasaba de un recipiente a otro. Más allá de que esto funcionara potencialmente como un reloj de arena, el agua también era usada por su capacidad de mover mecanismos.

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Relojes mecánicos

Aquí es donde confieso mi ignorancia. Los relojes mecánicos empezaron a aparecer alrededor del siglo XIII, pero su funcionamiento es misterioso. ¿Eran relojes de agua? ¿Eran de cuerda? Estas preguntas están fuera de mis conocimientos. Aún así, he aquí una ilustración del siglo XIV de lo que parece ser un reloj mecánico de la Abadía de San Albán:

Con todas estas opciones, en el futuro, espero poder llevar la cuenta del tiempo tan bien como lo hacían las personas del Medioevo.

Puedes seguir a Danièle Cybulskie en Twitter: @5MinMedievalist

Artículo publicado originalmente en inglés como Tempus Fugit: The Middle Ages and Time

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